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ABORDAJE PALPEBRAL A UN ABSCESO RETROBULBAR EN UN CONEJO

 

Imagen 1. Abordaje palpebral al absceso y estracción del pus con una gubia.

 
 

Conejo macho de 6 años, no castrado y de 2kg de peso que se presentó en horario de urgencias con motivo de blefarospasmo, epífora y úlcera corneal de aparición repentina en el ojo derecho. El conejo estaba activo y su actitud era aparentemente normal. Durante la exploración se observó exoftalmos evidente en el ojo derecho, el fondo de ojo y la cámara anterior eran normales en la exploración con oftalmoscopio, y sobrecrecimiento leve en las coronas de varios premolares y molares mandibulares de ambas arcadas. Los propietarios fueron informados de que el exoftalmos puede deberse a una masa detrás del ojo, glaucoma o traumatismo.

 

La urgencia del caso residía en la rapidez con que se habían producido los síntomas. Si la progresión del exoftalmos continuaba con la misma velocidad es posible que el animal perdiera el ojo.

Explorar la zona retrobulbar es complicado y en muchas ocasiones son necesarias técnicas avanzadas como por ejemplo el TAC; sin embargo, tras explorar al animal, se sugirió sedarlo para realizar unas radiografías, exploración de la boca mediante endoscopia, remodelado de las muelas sobrecrecidas y ecografía ocular. Tanto la radiografía como la exploración endoscópica no demostraron la presencia de una enfermedad dental avanzada ni se observaron alteraciones en las piezas dentales que pudieran estar relacionadas con un absceso retrobulbar. La ecografía (imagen 2) si demostró la presencia de una masa retrobulbar de aspecto hipoecogénico rodeado por una cápsula hiperecogénica compatible con un  Imagen 1. Abordaje palpebral al absceso y estracción del pus con una gubia. absceso, hematoma o tumor. La delicada situación de la masa hizo arriesgado realizar una punción de la misma para obtener una muestra citológica y debido a que la causa más probable de ese tipo de masa es un absceso periapical causado por una infección en un molar o premolar pero aparentemente no existían alteraciones dentales en el resto de pruebas se sugirió a los propietarios realizar un TAC (imagen 3) para obtener más información acerca de la masa y para evaluar el mejor abordaje quirúrgico.

 

Imagen 2. Ecografía donde se observa una estructura retrobulbar hipoecogénica no vascularizada.

 

En muchos casos la cirugía de un absceso retrobulbar implica extraer el diente/s infectado y drenar el plus a través del alveolo de dicho diente/s. Sin embargo en muchas ocasiones es necesario enuclear el ojo si ya es irrecuperable o para desbridar correctamente la zona.

Se ingresó al animal para vigilar posibles complicaciones derivadas de una rápida evolución del exoftalmos y se instauró un tratamiento con meloxicam, azitromicina, colorio con ciprofloxacino, colirio tropicamida y lágrima artificial. El TAC se realizó en un centro de referencia bajo anestesia general a las 24h del ingreso en nuestra clínica.

 

Imagen 3. TAC pre y postcontraste.

 

El TAC confirmó la presencia de un absceso retrobulbar muy cercano al borde ventral de la órbita ocular. No se pudo confirmar el origen del absceso, y aunque existía una leve pérdida de densisad ósea en la lámina dura del tercer molar superior derecho no se consideró relevante.

Ante la confirmación de que no existía una afección dental grave (si es que había alguna) se optó por un abordaje quirúrgico a través del párpado inferior (imágenes 1 y 6), lugar en el que el absceso estaba más cercano a la superficie según los resultados del TAC, para drenar el absceso (imagen 5), desbridar a ciegas en lo posible y con ayuda de gubias la cápsula y periostio en la zona de la raíz del tercer molar y marsupializarlo con el objetivo de realizar curas diarias posteriores hasta que cicatrizara por segunda intención.

 

Imagen 4. Bloqueo peribulbar con lidocaína y aguja de 30G.

 

El protocolo de anestesia fue el habitual, además de un bloqueo peribulbar (imagen 4) con lidocaína 4mg/kg diluída 1:3 con suero fisiológico y aplicada profundamente en varios puntos entre la órbita y el globo ocular procurando no sobrepasar el ecuador de la órbita. El procedimiento se llevó a cabo sin complicaciones, no se aplicó ningún drenaje temporal y el postquirúrgico inmediato consistió en una infusión contínua con lidocaína, metadona y ketamina así como la aplicación de un parche de fentanilo (imagen 8) y meloxicam oral.

 

Imagen 5. Extracción de pus con gubia a través del párpado con la ayuda de un retractor de ganchos “lone star”.

 

Se tomó una muestra de la cápsula del absceso para su cultivo pero hasta los resultados se administró antibioterapia con azitromicina y curas con clorhexidina (imagen 9), ampicilina diluída a 25mg/ml (sólo los 5 primeros días) y pomada triantibiótica liade (imagen 7) en el interior de la cavidad del absceso tras las curas.

 

Imagen 6. Vista intraoperatoria tras el desbridado. Se observa parte de la cápsula del absceso.

 

Se administró un procinético y un protector gástrico para evitar complicaciones los primeros 3 días y colirio antibiótico los primeros tres días.

El cultivo no mostró crecimiento de microorganismos. Consideramos que éstos resultados pueden ser debidos a un mal procesado de la muestra, presencia de microorganismos de difícil cultivo o tratarse de un absceso estéril.

 

Imagen 7. Administración de pomada antibiótica en el área marsupializada.

 

Al día siguiente de la cirugía el conejo comió, bebió, defecó y orinó con cierta normalidad y no se observó comportamiento que sugiriera molestia ocular.

 

Imagen 8. Porción de parche de fentanilo de 25ug colocado en la oreja como parte de la analgesia postquirúrgica.

 

El meloxicam se mantuvo una semana, el antibiótico oral se mantuvo 3 semanas y las curas con clorhexidina 5 semanas. El exoftalmos se fue resolviendo poco a poco, posiblemente porque la gruesa cápsula del absceso fue involucionando poco a poco gracias a las curas y el tratamiento antibiótico y antiinflamatorio.

 

Imagen 9. Flushing con clorhexidina muy diluída 1 mes después de la cirugía. Obsérvese cómo la clorhexidina drena por el ojo (a través del conducto nasolacrimal) y no presenta contaminación.

 

Durante las curas, el antiséptico drenaba aparentemente por el orificio proximal del conducto nasolacrimal del mismo ojo.

El origen del absceso no ha podido ser determinado pero creemos que la raíz del tercer molar superior derecho o una afección de origen desconocido en el conducto nasolacrimal (infección, cuerpo extraño...) son posibles candidatos.

 
 
 

Bibliografía:

  1. Visigalli G, Cappelleti A, Nuvoli S. A surgical approach to retrobulbar abscessation in a pet dwarf rabbit. Exotic DVM 2004, 10(1): 11-4.
  2. Martínez-Jiménez D et al. Endosurgical treatment of a retrobulbar abscess in a rabbit. Journal of the American Veterinary Medical Association 2007, 230(6): 868-72.
  3. Peribulbar Block. Chapter 12: Local Anaestetics. Pp 121. In “Veterinary Anaesthesia. Principles to practice”. Dugdale A. Blackwell 2010.
 
 
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